lunes, 13 de abril de 2020

El orden de los mundos

El orden del Universo
En la anterior entrada intenté abordar el qué del universo en su conjunto. Intentemos hoy enfrentarnos a el cómo.


¿Tiene el universo algún orden o propósito? Tanto si aceptamos que existe el universo como un objeto único del que todo forma parte, como si nos referimos a él para aludir a todas las cosas reales resulta inevitable preguntarse si hay alguna forma de orden en él que nuestra razón pueda comprender. Los filósofos antiguos avanzaron y abogaron por esa idea y de hecho, tanto en griego como en latín las palabras que lo nombran indican orden y armonía: "cosmos" es lo bien organizado y dispuesto (de ahí la palabra “cosmética”) lo mismo que "mundus" en latín (a cuyo opuesto llamamos “inmundo” por sucio y desarreglado). Espero que todos hayamos tenido la ocasión, en alguna noche de verano, de contemplar el cielo nocturno, y de haber compartido ese momento con alguien que te ha explicado donde está la Osa mayor o alguna otra constelación. Si además ese alguien con el que compartes ese momento es un físico o astrónomo, o realizas la actividad en un observatorio o un planetario, con instrumentos (telescopios) te explicarán que esos agrupamientos estelares, las constelaciones, son meramente caprichosos, productos de la tradición y el mito, sin fundamento científico, quizás entonces de la mano del astrónomo tengas oportunidad de ver, sistemas estelares, el perfil de nuestra galaxia, y de otras que nos circundan, nebulosas de varios tipos… y yo me pregunto ¿no será también este orden que el científico me revela una forma de ver el complejo sideral, como lo es el ingenuo y tradicional reparto en constelaciones? La perspectiva científica parece más rica y sugestiva que el punto de vista común, pero quizás no es el espejo necesario del orden del mundo, si no un ordenamiento más de entre los muchos posibles de una realidad quizás caótica. El concepto de orden es un intento de poner unidad y articular relaciones en una multiplicidad de elementos, pero tal unidad puede ser inherente a las cosas mismas o bien puede que venga de nuestra forma de pensar. Fue Kant el que en su “Critica de la razón pura” expuso que <<somos nosotros mismos los que introducimos el orden y la regularidad en los fenómenos que llamamos Naturaleza>>, y en este punto creo que estoy de acuerdo con él, llamamos “orden del mundo” a nuestra forma de conocerlo y disponer de él; pero en el mismo texto también dice que <<sin entendimiento no habría en ninguna parte Naturaleza>> y aquí creo que discrepo, pues no parece que seamos necesarios para que el universo siga existiendo, de hecho tiene miles de millones de años y nosotros como especie llevamos aquí uno o dos millones… O sea que ha existido antes de nosotros y probablemente exista cuando ya no estemos. 

Por otra parte ¿podemos estar seguros de que todo el universo está organizado del mismo modo que la porción de él en la que nos encontramos y a la que alcanzan nuestros medios de conocimiento? Quizás vivamos en un fragmento cósmico “ordenado” de forma que nos es accesible mientras que muchas otras regiones se desarrollan de forma distinta, que nos está vedada y que para nosotros supondrían puro caos. Quizás el orden que comprobamos alrededor es el que nos permite existir, y los demás ordenes o desordenes nos excluyen no sólo intelectualmente, sino también físicamente como especie. Esta vinculación aparente entre nuestra forma de conocer y nuestra posibilidad de existir ha hecho que algunos astrofísicos hayan postulado lo que se llama “el principio antrópico” que en su formulación más suave resulta un tanto perogruyesco, y que viene a decir que <<puesto que hay observadores en el universo, este debe poseer las propiedades que permitan la existencia de tales observadores>>, pero si se formula de una forma más comprometedora llegaría a una sentencia de este tipo <<El universo debe estar constituido de tal forma en sus leyes y organización que no podía dejar de producir alguna vez un observador>> y esta formulación sí tiene claramente consecuencias trascendentes pues supondría que la existencia del ser humano en el Universo, no sólo es posible, si no que resulta ineludible. Para muchas personas (religiosas) ese razonamiento resulta muy atractivo. Personalmente creo que suponer que “el diseño universal” exige nuestra aparición como especie resulta de todo punto inmodesto y autocomplaciente, suponernos el fruto maduro que ha propuesto el universo en su desarrollo me hace rememorar las épocas en las que la humanidad creía que la tierra era el centro del universo. 

De todas formas, volviendo al anterior punto y aparte y al razonamiento que seguíamos sobre el pensamiento de Kant, no podemos negar que existen regularidades observables en los procesos del universo conocido, y que los científicos hacen previsiones sobre ellas que se cumplen, ese determinismo causa-efecto nos tienta a creer en la existencia del “orden cósmico”, y de nuevo surge otra pregunta interesante: ¿están esas leyes establecidas por un Dios, o son producto del azar?... un determinismo menos rígido y el componente aleatorio parece estar más en la línea de lo postulado por la física cuántica de los últimos cien años, aunque bien pudiera ser (Kant sigue teniendo su vigencia) que tal planteamiento estuviera sólo en nuestra forma de observar la naturaleza de acuerdo con esa física, y no en la naturaleza misma.

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