¿Qué es “un mundo”?... Es un entorno con sentido, un marco dentro del cual todo guarda cierta relación. La idea de “mundo” tiene varios niveles, desde el más próximo y aparentemente trivial al más abrumador y cósmico. El peldaño más bajo está en lo que solemos llamar “mi mundo” en el que reconocemos a la familia, el lugar de estudio o trabajo, los amigos y la diversión. Un escalón más arriba está mi ambiente social y cultural, aquellos que son “como yo” aunque no los conozca de nada. Si seguimos subiendo paso por mi país, el área internacional en la que mi comunidad se integra (occidente), y luego ya está la humanidad. Saliendo de este enfoque afectivo/sociológico damos un paso a nivel planetario y entonces decimos que mi mundo es la Tierra, y más allá también es nuestro mundo el sistema solar, y la Vía Láctea a la que nuestro sol pertenece. Luego el mundo se desborda hacia lo gigantesco, galaxias, grupos locales…y el mundo deja de serlo y se convierte en el Universo. Resulta un tanto “provinciano” que de esta sucesión de mundos al modo de una matrioshka los que vitalmente más me/nos importan son los más minúsculos, y sin embargo, de vez en cuando, somos conscientes de que también formamos parte del universo.
Hemos visto a lo largo del curso que los interrogantes acerca del universo son los primeros que se hicieron los filósofos antiguos, es de destacar que la primera curiosidad fue sobre el mundo, no sobre lo que yo pinto en él. En el origen, la explicación sobre el universo venía siempre en forma de mitos. Lo que hicieron los primeros filósofos fue cambiar esas ideas antropomórficas por otras más impersonales que intentaran explicar también la realidad, no es que consiguieran explicarla mejor o más exactamente, pero su esfuerzo supuso un avance ya que introdujeron la idea de que el mundo no está hecho por seres que se nos parecen espiritualmente, con pasiones, si no por principios ajenos a lo subjetivo y que tienen poco que ver con nuestros anhelos o voluntades, y esas propuestas filosóficas siempre hicieron una distinción entre las apariencias captadas por los sentidos y la realidad que sustenta a esas apariencias y que sólo puede ser descubierta usando la razón. A un mito no se le pueden poner objeciones, hay que concederle crédito sin límite (por eso fuera de la comunidad en la que nacen resultan arbitrarios o absurdos) pero las ideas filosóficas nacen por y para la controversia, están ahí, como las científicas, para ser discutidas. Los filósofos y científicos se han hecho preguntas sobre el universo, algunas han recibido respuestas que podemos considerar aceptables (composiciones químicas, órbitas,...) sin embargo algunas como el qué del universo siguen abiertas, sin respuesta definitiva.
¿Qué es el universo? Hay dos enfoques en la ciencia/filosofía actual a la hora de abordar esta pregunta. Según uno, el universo sería una totalidad singular distinta al agregado de sus diferentes partes acerca de la cual cabe el plantearse interrogantes específicos. Según el otro, el universo no sería más que el nombre que le damos al conjunto de todo lo existente, una abreviatura para la acumulación innumerable e interminable de todo.
Vemos que todos los objetos están formados por partes y que ellos mismos son partes de objetos mayores, por lo cual nos parece “lógico” suponer un objeto colosal formado por todos los objetos habidos y por haber. La mayor parte de los filósofos griegos creyeron en un universo de este tipo, un gran objeto del que todos los demás son componentes, ese gran objeto presentaría una serie de paradojas en sí mismo ¿podemos imaginar un objeto infinito? ¿cómo puede ser finito y no dejar nada fuera de sí mismo?
La dificultad que se nos plantea está entonces vinculada a nuestra tendencia a formular sobre lo inmenso las mismas preguntas que tienen sentido a una escala reducida, pero es que quizás esas preguntas válidas a escala reducida sólo sean lícitas esa escala. La idea de “conjunto” quizás no sea aplicable a la materia, quizás únicamente sea apropiada en el mundo de la conciencia, y por ello la idea de interpretar el Universo como un conjunto de materia sea una aplicación (errónea) a la materia de lo característico de la conciencia.
Aunque las dos visiones actuales siguen ahí, y Stephen Hawking en su testamento científico nos dejó el mensaje de que el universo es finito, yo me decanto por interpretar el cosmos como una infinita pluralidad de mundos, objetos y cosas que no se pueden concebir bajo el concepto de unidad, y no sólo porque desde un punto de vista “filosófico” me convenzan más los argumentos expuestos, si no porque también desde un punto de vista científico parece existir razones para ello. Si en una noche despejada miramos a derecha en el firmamento podremos ver una galaxia “A”, luego, mirando a la izquierda podremos ver una galaxia “B” ellas no pueden interactuar entre sí, nosotros estamos a mitad de camino entre ambas, y ningún fotón de “A” ha llegado a “B” ni viceversa, sin embargo, apuntemos hacia donde apuntemos nuestros instrumentos de medida, la homogeneidad de la materia llega al tercer decimal en todas direcciones. Ello parece implicar que en el origen de universo tuvo que haber interacción entre todas las partes del mismo, y después existir un periodo de expansión a velocidades superiores a la de la luz, pero… ¿cómo puede esto ser posible?... conocemos las teorías de Einstein: “la velocidad de la luz es un límite que nada puede sobrepasar” y efectivamente eso es así pero para las cosas que se mueven a través del espacio, y la expansión del universo no se hace así, si no expandiendo el espacio mismo a velocidades muy superiores a la de la luz, ahí Einstein no podría objetar nada, y eso explicaría que apuntemos a donde apuntemos nuestro telescopio veamos un universo homogéneo. No está probado, no le gusta a Hawking pero… a mí de momento me vale.
Muy interesante Marcos, muy buena entrada. Una pregunta: si, como dices, el universo es homogéneo y en expansión... ¿eso no significa que es finito?
ResponderEliminarSaludos.
No, lo que sucedió según las últimas teorías es que tras el big bang se creo una zona de inflación continua del universo en la que aparecieron zonas, a modo de burbujas, en las que la inflación se ha detenido y se han formado en ellas partículas, fotones, átomos... Cada una de esas burbujas es un universo que se vería finito desde fuera del mismo, pero infinito desde dentro. Nosotros estaríamos en una de esas burbujas
ResponderEliminarSabes tú más que yo de cosmología.... pero... ¿no estás confundiendo infinito con ilimitado? Para los humanos la tierra es ilimitada pero finita. Si hay un "fuera" en cada mundo, ese mundo es finito, de lo contrario no tendría sentido hablar de un "fuera", otra cosa es que sea ilimitado ¿o no?
EliminarTenemos que ponernos de acuerdo a la hora de usar los términos que en castellano pueden usarse como sinónimos pero que a la vez tienen matices. Algo infinito es ilimitado, pero algo ilimitado puede no ser infinito. En dos dimensiones es lo que pasa con un segmento frente a una circunferencia (uno tiene comienzo y final y el otro no) en tres dimensiones es lo que pasa con la superficie de un plano frente a la de una esfera. Nuestro universo es ilimitado e infinito tanto en sentido "corto" como "amplio". Como metáfora de nuestro universo, incluido en una especie de multiverso los físicos usan la imagen de un queso de gruyer. Si me refiero al que habitamos (sentido corto, la burbuja del queso) nunca encontraremos el límite para sacar la mano fuera de la burbuja, desde dentro se verá infinito. Si me refiero al que nos incluye como burbuja (sentido amplio, el queso entero) tampoco nunca podremos sacar la mano fuera, primero porque no puedo sacarla de mi propia burbuja porque en la configuración de esa parte del universo no quepo físicamente, pero aún suponiendo que pudiera sacarla, lo haría a "la masa del queso", que aunque no sabemos como, estaría creciendo continuamente en expansión a mayor velocidad que la de la luz, en un "lugar" en el que el espacio no existe.
ResponderEliminarPerdona por no haberte contestado primero.